Paralelamente, tirado en el sofa en una postura compleja y con un vaso de ron de la mano, Alex pensaba en aquella niña que había conseguido llenar su vida con la palabra todo. Pensaba en ella y no podía dejar de hacerlo. Recordaba como le desabrochaba los botones y le baja las cremalleras. Recordaba como acababa lleno de pintalabios en el cuello. Recordaba aquel movimiento de cadera que tanto le enloquecía.
Pero el vaso cayó al suelo. Alex se incorporó con el pulso acelerado. Algo estaba pasando. Lo sentía. Lo notaba. Algo pasaba.
Se levantó y corrió hacia donde dejó su móvil. Lo cogió, marcó el número de Blanca.
Ella no contestaba. Insistió. Ni si quiera se lo cortaba. Algo no marchaba.
palabras
Hace 5 meses