28.7.09

Jadeos.

Y le besaba. Con ganas, con fuerza, con pasión... en aquel lugar verde. Con el sonido del río de fondo. Besos en los labios, en el cuello, en el pecho, en la cadera, en los muslos en los pies... Besos. Lametados en el estómago de ella, cara de placer en ella. Mordiscos en los pectorales de él, cara pícara en él.
Y jugaban enlazando los cuerpos. Y sólo pensaban en el momento. En ser uno del otro. En divertirse. No pensar en nada... ni si quiera en... Alejandro.
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Ella estaba divertida, pícara, inocente... Y los jadeos sólo hacían que incrementar las ganas. Los besos sólo hacían que incrementar las ganas. Las miradas sólo hacían que incrementar las ganas.
Pero en aquel momento, la conciencia consiguió hablar, a pesar de la pasión del momento.
"¡Para! Estáte quieta, joder. ¿Y Alex? ¿Qué pasa con él? Lo quieres y lo sabes... Si te tiras a este chico, vas a sentirte mal, vas a cagarla. Déjalo correr. Para esto. Para pero hazlo ¡ya!".
Lo que pensaba le hacía daño.
-Quítame el resto de la ropa Guille... -dijo jadeando.
-¿Estás segura?
-Sí...
Y empezó a desabrocharle el sujetador. Lentamente. Con cariño. Pensando en todo. Acariciendo sus pechos con cariño y ganas.
Pero en ese momento...

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3 comentarios:

Perezoso dijo...

Noooooooooooooooo!!!!

Cómo puedes dejarlo así???

Mala persona ¬¬
Jeje.

UN BESO!!

Perezoso dijo...

Y tan repelente que es. Aunque esté casi solo seis horas, se me pasan más rápido mientras está ella. Cruzaré los dedos para que no vuelva de sus vacaciones.

Podías haber dejado escrito un poco más y no dejarlo ahí con puntos suspensivos y a la expectativa.

La Chica Piruleta dijo...

Sigueeeeeeeeeeeeeeee, dios no puedes dejarlo en lo más interesante xDDDDD