1.9.09

Pecado

Miradas cruzadas. Corazones en un puño. Respiraciones alteradas. Silencios presentes.
-Alex… vayámonos por favor. Vayámonos al viaje que íbamos a hacer. Por favor… -Blanca decidió romper el silencio con aquella súplica.
-Llévatela. Hazlo. Si la dejas aquí… otro lo hará por ti. Si la quieres hazlo, no ha hecho nada malo, Alejandro…
-Tú no tienes que decirme nada, ni consejos ni palabritas.
-Alex, por favor. Ya basta… quiero irme –al terminar la frase miró con algo de tristeza hacia Guille.
-Nos vamos –dijo Alex mirando seriamente a Guille.
-Vale, venga… vámonos, el coche no estará muy lejos… Voy a despedirme de Guille ¿vale? Ahora te alcanzo.
-No.
-¿No qué, Alex?
-Que no lo harás.
-He dicho que voy a despedirme, no te he preguntado si puedo o no. Y por favor, ya estás caminando hacia el coche si no quieres que sea yo la que decida, definitivamente, quedarse aquí.
Alex asintió y empezó a caminar por ese bosque que había recorrido hacía unas horas antes.
-Guille… siento todo esto, de verdad.
-No te preocupes Blanca, ha sido un placer conocerte.
-No sé yo qué decirte… -y sonrió.

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Guille le respondió con otra sonrisa y se acercó a abrazarla. Cuidadosamente, y sin apartar la vista de Alex, le susurró a Blanca algo en el oído y la dejó marchar. Blanca empezó a caminar pero al octavo paso, se giro y le dio un beso dulce en la mejilla a aquel chico que sabía que no iba a olvidar. Volvió a encaminarse hacia el bosque. Se metió la mano en el bolsillo y sintió el papel. No lo sacó. El bolsillo guardaba aquel papel.
Blanca siguió corriendo y alcanzó a Alex. Sutilmente le dio la mano. Con cariño. Con dulzura. Con ganas. Con ¿amor?
Blanca miró a Alex. Le sonreía. Sus ojos transmitían felicidad.
Alex miró a Blanca. Poco a poco descubría una sonrisa. Sus ojos transmitían fuerza.
Era un paseo por un bosque que conocía el amor que había entre ellos. Era un cómplice de aquel amor prohibido. Los árboles parecían mirarlos y con movimientos suaves de sus ramas, les envolvían. Las nubes parecían sonreír al ver sus manos unidas. La tierra acariciaba las almas de ambos.
Ellos, en sí y en conjunto, eran un pecado.

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6 comentarios:

La Chica Piruleta dijo...

Shi, estoy sin ordenata y dsd la ds no m voy a poner a escribir un texto...largo.

Me ha gustado mucho este texto, ¿pero que pone en el papel?

Perezoso dijo...

No nos dejes así!!!!
Siempre igual, no se puede contigo.

No soy ningún príncipe ni hombre normal, pero si quieres yo te puedo sacar de esa rutina algún día quedando para tomar algo y a la vez me sacas tú de mi rutina. Un cambio.

Un besazo!!

Patricia. dijo...

Y los pecados pueden llegar a ser encantadores :)

Gustavo Aguilar Alterno Espiraaaal dijo...

Todos queremos pecar, todos queremos tener de esos buenos pecados, pore l que valga la pena ir al infierno :D

ManDy dijo...

que bonito ,amor prohibidooo me encanta ,pero.... no nos dejes asi continua maravillosa historia.
un beso

Kuka.. dijo...

Dulce pecado.
Pero.. ¿qué pondrá en el papel?
Siguelo, princesita :)
Un besazo!