5.7.09

¿Amor?

-¡Lo tengo!
-Sorpréndeme... -dijo él sonriendo.
-Escucharás la historia de la que tú dices ser princesa a la vez que los "reyes"...
-Por qué dudas de que eres una princesa; no lo entiendo, de verdad. Lo eres, en serio...
-... Voy a llamar caya. -Sacó el teléfono del bolso, buscó en la agenda el nombre de mamá, y le dio a llamar- (...) (...) (...) Mamá, escucha... que me ha llamado Alfonso y me ha dicho que hay un casting en Madrid para una serie y que necesitaban a una chica, y a él ya le han cogido; y me ha llamado a mí a ver si me apetecía, que ya les había dicho al equipo del casting que tenía una amiga perfecta para el papel... Así que le he dicho que sí, y ya estoy en el bus rumbo a Madrid que él me va a buscar a la estación, y ya he cogido ropa porque si paso la prueba de hoy, tengo que hacer unas cuantas más, y me quedo a dormir en su casa, en el sofá-cama que tiene... (...) - él estaba impaciente, intentando enterarse de la conversación- mamá, que tengo 17 años, me queda nada para cumplir los 18, y oportunidades como ésta, tú sabes que son nulas... (...) (...) (...) (...) (...) (...) (...) (...) (...) (...) (...) Vale, vale. Sí. Venga, un besito mami... - ella colgó el teléfono.

Su cara era seria y quería empezar a hablar, pero no le salían las palabras.
Él, ya sabía que iba a tener que dar la vuelta y dejar en el "castillo" a aquella princesa de rizos...

-En la proxima estación, doy la vuelta, no te preocupues princesa...
-De verdad, lo siento, siento que tengamos que seguir el cuento de la princesa tal y como digiste...
-¿Cómo? -él, no entendía nada.
-Que siento que tengas que cargar con una "princesa de rios" durante unos cuantos días en un lugar que aún no sé, porque la reina ha dado libertad a su princesita para hacer... para... para algo que la reina, ni sospecha...
Los dos rompieron a reír a carcajadas en el coche.
-Joder... eres, además de una bella princesa de rizos, una actriz única...
Seguían riendo. Algo les había salido bien por primera vez. No se lo creían. Entonces, más adelante encontraron un descampado donde poder aparcar el coche. No había nadie, y el tomó ese desvío para descansar allí.
-¿Por qué paramos? Quiero llegar ya...
-¿Sabes por qué paramos? -dijo él sonriendo.
-No... -respondió ella con sonrisa pícara.
-Porque me apetece intentar hacer al amor contigo, aquí y ahora...
Y él se lanzó a besar aquellos labios carnosos que le volvían loco. Ella jugaba con su lengua; sus manos se enredaban es su pelo... Los dos pasaron al asiento de atrás.
Él la abrazaba mientras que a la vez, le quitaba la camiseta y le desabrochaba el sujetador. Ella no paraba de besar esos labios que tanto quería, le quitó la camiseta y le desabrochó el pantalón.
La boca de él pasó a dejar los labios carnosos y bajó al cuello...
En aquel coche había pasión, dulzura, timidez, ganas... y... ¿amor?
.

5 comentarios:

La Caperucita que se comió al lobo. dijo...

Que bien que tengan vía libre ^^
Se lo pasan genial jajajjajajjaajh

Un beso princesa de rizos :*

Perezoso dijo...

Me gusta tu blog, te sigo.

Un beso!

Aiser dijo...

Al final la reina
ha creído la mentira
de la princesa.

Me alegro, mucho.

Besos.

Ela dijo...

y ahora se lo pasan de lo mejor =)

te cuidas

Galia Bóveda dijo...

Muy bonito blog. Te sigo, princesa.
Un beso,

Galia.