17.7.09

¿Dónde estás?

“Hasta llegar al destino de cada uno, aún el viaje era largo. Conversaron de mil y un temas. Rieron por mil y una historias.
-Oye, no me has dicho cómo te llamas.
-Es verdad, es que me lio a hablar y… Me llamo Blanca.
-Yo Alejandro.
Y una vez conocidos los nombres, todo seguía igual; excepto en que al final de algunas frases utilizaban el vocativo de sus nombres. Y no paraban de hablar. Pero la voz que anunciaba las estaciones, anunció la estación en la que se bajaba Blanca.
-¿Ya?
-Sí… ha sido un viaje muy ameno, y el tiempo ha transcurrido de una manera totalmente efímera… ¿Me ayudas a bajar las maletas?
-Claro. Espera, aparta que te las bajo yo en un momento –y como un auténtico cabellero le bajó las maletas.
-Muchas gracias. Ha sido un placer conocerte y pasar este buen rato contigo.
-El placer es mío… eres una mujer perfecta.
Blanca se echó a reír. Le había llamado mujer… y era sólo una niña. Cuántos años le habría echado Alejandro… No le corrigio el sustantivo, y volvió a sonreír. Cogió las maletas y salió del vagón. Esperaba a que se abrieran las puertas, y así, bajar.
Una vez abajo esperó a que pasara el vagón y despedir con la mano a Alejandro. Cuando éste paso, ambos se dedicaron una sonrisa. A Blanca le había gustado Alejandro y a Alejandro le había gustado Blanca”.

La prueba estaba ahí. Desde el primer momento, la atracción era mutua. Blanca se arrepentía de haber echado a correr. Pensaba que tal vez, el echar a correr sólo a propiciado las cosas para que todo acabara; que si no hubiera corrido, todo podía seguir como siempre…
Entonces se acordó de una de sus amigas, Ninfa poética, su relación terminó a los 8 meses… Ella quería seguir su historia, y que no terminara a los 8 meses. Quería seguir siendo su princesa de rizos. Quería escucharle. Le quería y le necesitaba… ¿Dónde estaba aquel hombre con el que estaba cometiendo esa locura?
-Perdona… -dijo una voz que ella no conocía- ¿estás bien?
Ella se limpió las lágrimas y se giró rápidamente para contestar.
-Sí, sí… Gracias.

.


-¿De verdad? Tus ojos y esos restos de lágrimas, creo que no dicen eso…
-Sí de verdad. No es nada. Gracias.
-Vale… como quieras. Te dejo.
-¡NO! –la princesa exclamó aquel no de una manera diferente… como con ansia de que aquel chico se quedara allí- Si no tienes nada que hacer, me gustaría que te quedaras…
-Vale. No podría decir que no a una chica tan guapa que se llama…
-Blanca –sonrió.
-No podría decirte que no, Blanca.
Y con la nueva llegada, evitaba llorar más. Pero no podía evitar pensar si él, Alejandro, no iría a buscarla, no la llamaría… Si todo… habría terminado porque ella, Blanca, echó a correr…

6 comentarios:

Perezoso dijo...

Por fin los personajes tienen nombre, bien, bien.
Buen finde!

Un besitooo!!

Ninfa Poética dijo...

:D!!
pues yo también espero que blanca pueda continuar mi historia y que no acabe en los ocho meses, porq te juro que me abria encantado que la mia no terminara asi, pero no se, supongo que son cosas de la vida...
ademas aquella ruptura me a conducido a un monton de cosas buenas asiq nose, habra que ser positiva! xD

me encantan tus textos, ya sabes ;)

La Chica Piruleta dijo...

Ahora ya tienen nombre...
Y un chico nuevo, ¿peligro para
Alejandro talvez?

Muchísimas gracias por comentar en mi blog. Me alegro de que te gusten mis dibujos, jeje.

Besitos de piruleta Princesa.

Perezoso dijo...

Naide me había llamado lindeza. Así da gusto levantarse.Gracias ;)
Besos!!

Perezoso dijo...

En serio, GRACIAS!
Muaaacckk!

lenika dijo...

olaa

que bonito, quien sabe, quiza el chico nuevo despierte neuvas ilusiones

me ha gustoa tu blog, te sigo