10.7.09

Y más silencio...

El coche seguía el camino que él le marcaba. Ella, había terminado de vestirse y había ocupado el lugar del copiloto. Escuchaban música y sonreían. Cantaban a voces y sonreían. Se miraban y sonreían. Todo estaba saliendo perfecto.
-¿Tienes hambre princesa?
-Sí... un poco; aunque más que hambre ganas de chocolate -sonrió.
-Vale, entonces pararemos en el siguiente pueblo.
Él, la trataba como lo que para él era: una princesa. En el siguiente pueblo pararon. Aparcaron en una fuente alejada del centro del pueblo. Andando se dirigieron hacua la plaza; estaba llena de gente, concretamente, abuelillos que pasaban la tarde disfrutando del buen tiempo.
-Es precioso el pueblo.
-Sí, la verdad que sí... y ahora contigo aquí es aún más bello princesa.
-¡No! Sabes que odio esuchar cosas de esas...
Él rió y le acarició la mejilla.
-Anda entremos en ese bar a comer algo.
Y agarrados de la mano, sin importarles la gente, se dirigieron al bar.
Él pidió una cerveza y ella agua, kit-kat, kinder bueno y dos tabletas de chocolate milka. Él, la miraba y sonreía.
-¿Te vas a comer todo eso? -preguntó con una expresión graciosa.
-No... -rió ella- He comprado provisiones para el camino, bobo.
Y hablaban, y reían, y se acariciaban... y ella no dejaba de comer chocolate. Después de 40 minutos allí, decidieron que era hora de seguir viajando.
-¿Nos vamos?
-¡Sí! Que tengo ganas de llegar y saber cuál es el lugar misterioso...
Y volvieron a agarrarse de la mano y salieron del bar.
-Qué niña más guapa -dijo una mujer que estaba sentada en la terraza.
-¿A que sí? Se lo digo yo siempre pero no me hace caso... -contestó él a la señora.
-Pues creételo preciosa, porque eres como una muñequita...
-Me va a sacar los colores señora... -dijo la pequeña princesa de rizos- Pero muchas gracias, me lo empezaré a creer.
-Claro. Si la gente te lo dice, es porque lo eres... Tú, haz caso a tu padre... -la cara de él, cambió totalmente- ¿Es usted padre soltero?
Él, permanecía en silencio. La sonrisa que tenía en la cara había desaparecido. Ahora estaba serio, incluso con un toque de tristeza e ira. Ella sabía que algo no iba bien en la mente de él. Él, no hablaba; la mano que tenía libre estaba cerrada y apretando cada vez más.
-No, tengo madre. Pero... vamos a ver a mis primos, así que señora nos vamos que no llegamos... -contestó la pequeña princesa intentando evitar cuanto antes esa situación.
-Bueno... pues buen viaje, y que eres muy guapa, bonita.
Ella sonrió a la señora. Le agarró de la mano y se fueron al coche. Él, no hablaba seguía serio, triste, con ira... no hablaba. Ella no sabía qué hacer ni qué decir...
-¿Qué pasa?
-¡¿Que, qué pasa?! Pues que me acaban de decir que soy tu padre, joder...
-Es normal y lo sabes... no tienes porque ponerte así... Y a mí, me da igual lo que diga la gente...
-A mí no joder, te estoy jodiendo la vida... Lo sabes. No tienes libertad...
-¿¡Qué no tengo libertad!? Eres imbécil... contigo es cuando soy libre...
-No, no lo entiendes princesa...
-¡Eres tú el que no lo entiende! Contigo soy feliz... que te quede claro. Contigo no pienso en nada, sólo en que soy feliz, que estoy bien, que te necesito para seguir así... Que eres lo mejor que me ha pasado en 17 años... Que me da igual que te digan que seas mi padre, mi abuelo o mi tio... Que eres importante... Que me da igual todo... Que eres tú lo que necesito, y sólo tú...
Ella lloraba a la vez que gritaba todo aquello... Él la miraba y la escuchaba, sin saber qué decir ni qué hacer...
Y cuando ella cogió aire para continuar con su discurso... no pudo. No pudo, y echo a correr por aquel pueblo que endulzó un momento con chocolate, y que terminó pronto por una frase...
.

Ella corría sin saber a dónde ir. Él permaneció quieto.
Y el silencio volvió a reinar.
.

2 comentarios:

Perezoso dijo...

Por qué lo dejas así??
No puede ser!!!!
Snif, snif.

Pasa un buen finde!

UN BESO!!

Aiser dijo...

El amor no tiene edad...

Pero ya quiero seguir
leyendo.

Besitos princesa.